viernes, 20 de septiembre de 2013

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Nací el 13 de febrero
En Buenos Aires, Argentina.
Y crecí con una familia
De alto rango social.



Fui un poeta y narrador
Y  uno de los mayores
Exponentes hispanoamericanos.






Mi padre fue intendente en Buenos Aires
Y además de esto,
Era un hombre
Con gran cultura y educación. 


Mi madre se llamaba
Dolores Goñi,
Y pertenecía a una de las ramas
De la familia Ruiz.




En honor al medico
Que me ayudo a nacer
en la casa de mi abuela,
Mi nombre fue escogido.



Desde niño
aprendí a hablar francés, alemán y catellano 
Pero siendo el francés el idioma más importante
Para mi estilo de vida , y mis poemas.







Empecé a sentir mi vocación
Como escritor, en San Antonio de Areco
Y en ese tiempo
También me impregne de la tierra y las figuras
De hombres del campo.


En 1904 acabe el bachillerato
E ingrese a la facultad de arquitectura
Luego pase  a estudiar   derecho,
Y finalmente abandone la universidad
Para marcharme a parís.



En este viaje me preocupe mucho
Por la ética y la metafísica,
Y a la vez me vincule
Con pintores
Músicos y escritores.






Publique en 1915 un escrito llamado
“El cencerro de cristal”
 Y ese mismo año
También publique algo de poesía
Y “cuentos de muerte y sangre”.  



Al finalizar la primera guerra mundial
Regrese a París y escribí
Los primeros capítulos de la novela
“Don segundo sombra”.






Atraído por la teosofía y el esoterismo
Escribí  “Poemas Místicos”,
”Poemas solitarios” Y
“El sendero”.



Por esos tiempos
Mis poemas fueron muy aceptados en Buenos Aires,
Ya que la ciudad se veía
Asaltada por movimientos vanguardistas. 


En 1924 funde la revista “Proa”
Junto con Brandán Caraffa,
Jorge Luis Borges  y Pablo Rojas Paz.





Tras el cierre de la revista
En marzo de 1926
Me dedique a terminar la novela
“Don segundo sombra”.







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En 1927 debido a mi estado salud
A Paris fui, trasladado,
allí fallecí en la casa de mi amigo
Alfredo González  Garaño. 


Mi cadáver
A Buenos Aires fue trasladado,
Y en el cementerio “San Antonio de Areco”
Fui enterrado.



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El cencerro de cristal (1915).
Cuentos de muerte y de sangre (1915).
Aventuras grotescas.
Trilogía cristiana.
Raucho (1917).
Rosaura (1922).
Un idilio de estación.
Xaimaca (1923).
Don Segundo Sombra (1926).
Poemas místicos (1928).
Poemas solitarios (1928).
Seis relatos.
El sendero (1932).
El libro bravo.









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Un niño que vivía en el rancho de su madre, fue separado de su “mama”
Para llevarlo al pueblo, a casa de sus tías, donde debía estudiar. Su protector, el rico don Fabio Cáceres, lo invita de vez en cuando a su estancia y lo mima un poco.
Durante tres años permanece en la escuela; luego, sus tías lo sacan de ahí y comienzan a usarlo como mandadero. El niño  pasa el resto del tiempo en el río pescando bagres que luego cambia en la pulpería por golosinas o cigarrillos. Ya adolescente, frecuenta las cantinas del pueblo. Sin embargo, llega un día cuando el poblado ya no tiene secretos para él y se aburre; sólo espera una  oportunidad para abandonar todo e irse de allí.
Una noche, al regreso de la pesca, se topa con un forastero:”Inmóvil, miré alejarse, extrañamente agrandada contra el horizonte luminoso, aquella silueta, de caballo y jinete. Me pareció haber visto un fantasma, una sombra, algo que pasa y es más una idea que un ser; algo que me atraía con la fuerza de un remanso, cuya hondura sobre la corriente del rio.”
Don Segundo, una leyenda andante, ha vuelto al pueblo y tiene la oportunidad de demostrar su valentía enfrentándose a un matón a quien desarma y perdona la vida en presencia del joven. Éste, que admira  su entereza, deja todo y va a buscar trabajo en la misma estancia adonde se dirige el gaucho.
Es don Segundo un hombre solitario, lleno de experiencia y sabiduría popular, además de un experto domador de yeguas y caballos. El muchacho lleva junto a él una existencia nómada y, entre tanto, aprende a vivir y trabajar en el campo, guiado por aquel gaucho que se transforma en su padrino y maestro, querido y admirado por el joven. En cada pueblo pasan unos días. Así, entre bailes, peleas de gallos, competencias de reseros y las historias que le cuenta don Segundo, transcurre la etapa más feliz de su vida.
De estancia en estancia recorren la pampa. En cierta ocasión, ofrecen trabajo fijo al joven en una de ellas, pero lo rechaza para no abandonar a su a migo y maestro. Llegan a una pulpería donde un compañero de la pareja de amigos se enfrenta a un desconocido y lo mata, provocando en el
Muchacho una amarga reflexión sobre la vida del gaucho, impulsando a matar o a morir sin motivo, Sólo don Segundo, con su habitual sabiduría, parece escapar a esa fatalidad.
Un día, mientras trabajan en una estancia, reciben una carta dirigida al muchacho desde su pueblo natal, Por ella se enteran de que el nombre real del joven es Fabio Cáceres. El rico hacendado que lo protegía era su padre, quien al morir le deja en herencia toda su fortuna.
La ira y el rencor se apoderan del joven Fabio. Consulta a don Segundo para decirle qué hacer y éste, como siempre, con sabiduría le aconseja aceptar la herencia y regresar a la estancia recién heredad; además, promete acompañarlo. Sus consejos logran que Fabio tome posesión de sus bienes y que no se sienta infeliz por interrumpir su vida libre de gaucho nómada, sin ataduras de familia ni sentirse ligado “a unos metros de tierra”. En la vieja estancia, ahora suya, Fabio conoce a Raucho, hijo del administrador de Leandro Galván, quien tiene preferencias idénticas a las suyas, y ambos se hacen amigos. Raucho será su guía intelectual, pues le infunde el amor por los libros y la cultura.

Tres años después, Fabio se ha convertido ya en un estanciero, aunque sin olvidar su vida anterior. Don Segundo Sombre lo ha asesorado fielmente en la dirección de la propiedad. Sin embargo, incapaz de permanecer tanto tiempo en un mismo lugar, el viejo gaucho decide continuar su interminable camino de hombre libre. Fabio siente un dolor inmenso ante la inevitable partida de su amigo, mas llega el momento de despedirse. Se sonríen amistosamente deseándose lo mejor. Son Segundo Sombre parte en busca de nuevos horizontes. Fabio Cáceres lo mira alejarse: “Di vuelta a mi caballo y, lentamente, me fui para las casas. Me fui, como quien se desangra”.

Tomado de :http://resumendelibros.blogspot.com/2010/05/don-segundo-sombra.html